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miércoles, 5 de octubre de 2011

frigodedo

dame más gasoliiiina
...y así un día me descubrí con 13 años y una tremenda erección.
estaba volviendo del cole en el bus (un día probablemente más aburrido que el resto) y zasca!, como te venían con 13 años.
se acercaba mi parada y (coma) terrible error!! no me cambiara la ropa de gimnasia que había tenido a última (clase). el pantaloncito de telita no sólo no disimulaba sino que convertía aquello en algo enorme, mucho mayor de lo que realmente era (tampoco vamos a mentir).
me quedaban como mucho (con suerte de algún atasco) 7 minutos para tener que levantarme, pasar con mi pirola envergallada por delante de la cara de mªjesús díaz que se sentaba a mi lado y luego 10 interminables filas de asientos hasta por fin llegar a las escalerillas donde probablemente me esperaría mi madre/padre como todos los viernes.
...vamos no molaba.
había que hacer algo, pensar rápido.
la solución rápida sería masturbarme, pero claro empaparía la telita del pantaloncito y dudo que pudiera hacerme una paja con mi compañera sentada al lado (aunque me parece que para entonces ya intuyera que algo gordo estaba pasando cerca).
piensa piensa piensa, recordé entonces que no había terminado la comida y que tenía un tetrabrick de zumo de melocotón (con pajita pegada para mayor inri) bastante frío. lo busqué en la mochila que tenía a mis pies, al agacharme estuve rozando la tienda de campaña instantánea con la nariz y aquello no hizo más que empeorar.
ahora da mucha risa, pero no era nada gracioso.
cogí el zumo y con mucha prisa y cierta habilidad me lo metí en el pantalón con la esperanza que el frío aliviara la presión sanguínea que me estaba apretando y mucho.
error.
introducir el cartón helado, ese roce con el miembro fue terriblemente placentero, con las prisas además rasgué el pedazo de papel de aluminio que en teoría se rompe con esa paja (again) afilada que llevan unidos estos envases.
el zumo comenzó a verterse, empapando todo, la telita del pantaloncito, el asiento, las piernas de mª jesús que calló su grito al ver el grado de excitación que ahora se hacía muy evidente por la humedad dulce y pastosita del jugo de melocotón y que dejaba entrever mi pene en todo su esplendor.
instintivamente me tapé con su carpeta mientras se vaciaba el tetrabrick (que no pack), el fluir del líquido fresquito me excitaba cada vez más, quedaba una parada y las cosas habían empeorado, 2 semáforos y 3 minutos, 4 si con suerte había retención o atropellaban a un gato.

...entonces maría jesús me miró a los ojos de la misma forma que me mira ahora una vez cada mes.

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